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ESTE BLOG FUE HECHO POR ALUMNOS DEL V-07 EN EL CUAL MOSTRAMOS ALGUNOS TRABAJOS QUE FUIMOS ELABORANDO A LO LARGO DEL SEMESTRE.

viernes, 16 de noviembre de 2012

PENSAMIENTO KEYNESIANO


La influencia del pensamiento económico keynesiano y neoclásico en las políticas implementadas en México desde las décadas de los 60`s y 90`s

La administración pública mexicana ha experimentado cambios a lo largo de las últimas décadas. El modelo económico adoptado por los gobernantes del país fue al principio el principal determinante de la estructura, el tamaño y el presupuesto de la burocracia y el sector paraestatal del país. A partir de los años noventa, los cambios en la administración pública paulatinamente empezaron a responder a una transformación política democratizadora. En particular, desde el gobierno del presidente Zedillo se observa una clara intención por hacer más transparente la administración, más cercana a las necesidades de la población y con mayor capacidad de rendir cuentas. Los cambios más sobresalientes de la administración pública a partir de la consolidación del Estado posrevolucionario, con especial énfasis en el periodo que abarca desde la década de los ochenta hasta nuestros días, se identificaron tres periodos
1] La administración pública como vehículo de desarrollo económico, 2] la adopción del modelo de mercado y disminución del papel promotor y director del Estado, 3] finalmente, el periodo de acercamiento entre el Estado y los ciudadanos mediante la promoción de la transparencia, el énfasis en aspectos de moralidad pública y la rendición de cuentas en la administración pública.
La Ley Orgánica de la Administración Pública Federal estipula en su artículo 1° que “la Presidencia de la República, las Secretarías de Estado, los Departamentos Administrativos y la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal, integran la Administración Pública Centralizada. Los organismos descentralizados, las empresas de participación estatal, las instituciones nacionales de crédito, las organizaciones auxiliares nacionales de crédito, las instituciones nacionales de seguros y de fianzas y los fideicomisos, componen la administración pública paraestatal”.
La consolidación institucional
En 1925 se fundó el Banco de México, cuya función principal era controlar la emisión de la masa monetaria y procurar la estabilidad económica del país. Éste sería quizá uno de los primeros pasos en la expansión del proyecto desarrollador que emprendió en el siglo xx el Estado mexicano. Posteriormente, entre 1930 y 1950 se consolidaron las instituciones públicas que influirían en el desarrollo económico y social de un proyecto de Estado de bienestar. Así, en los años treinta se crearon instituciones que permitirían la intervención del Estado en múltiples ámbitos de la vida política, económica y social. En materia de energía, se consolidó Petróleos Mexicanos, así como la Comisión Federal de Electricidad ambas empresas tendrían un control prácticamente monopólico de la energía del país. Por otro lado, se establecieron instituciones que manejarían el sistema financiero y crediticio, como Nacional Financiera, un banco de desarrollo para las pequeñas y medianas empresas (Pymes) y el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), el cual otorga financiamiento y asistencia técnica para proyectos de infraestructura o servicios. Para atender el mundo agrícola se fundó el Departamento Agrario. También incursionó el Estado en el ámbito del transporte, con la fundación de Aeronaves de México y Ferrocarriles Nacionales de México. En el espacio educativo y cultural destacan la creación del Instituto Nacional de Antropología e Historia, la universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional.
La Administración Publica Como Vehículo del desarrollo económico
En las décadas de los sesenta y setenta, el modelo económico mexicano se respaldaba en la intervención directa del Estado como planificador de la economía y promotor del desarrollo económico y del bienestar social. La administración pública mexicana se concibe como conductora del desarrollo económico.
Evolución del gasto del sector público
Desde 1929 y hasta los años ochenta, el crecimiento del pib en México ha sido de más de 14 veces en términos reales. A la par se observó un crecimiento acelerado del gasto del gobierno central como porcentaje del pib. Si sumamos también el gasto del sector paraestatal, observamos que durante el gobierno del presidente López Mateos el gasto total de los dos sectores ascendió a 24% del pib. En el sexenio de Echeverría, esta cifra alcanzó 31% y, finalmente, en la época de López Portillo fue equivalente a poco más de 50% del pib; es decir, la mitad de la riqueza nacional era destinada a la administración pública.
En 1965 se creó una comisión de administración pública dependiente de la Secretaría de la Presidencia, cuyo objetivo era “determinar la más adecuada estructura de la administración pública y las modificaciones que deberían hacerse en su actual organización para: a] coordinar la acción y acelerar el proceso de desarrollo económico y social con justicia social; b] introducir técnicas de organización administrativa que resultaran convenientes para alcanzar el objetivo anterior; y c] lograr la mejor preparación del personal gubernamental”. Durante el gobierno de Díaz Ordaz (1964-1970), también conocido como el “periodo del desarrollo estabilizador”, se creó una comisión de administración pública para llevar a cabo una reforma administrativa, en particular en el sector paraestatal, el cual había crecido de una manera desmesurada.
Durante el gobierno de José López Portillo (1976-1982), la reforma administrativa radicaba en promover que la administración pública se convirtiera en un eficaz instrumento para el desarrollo económico y social con justicia del país.

La Adopción de un Modelo de Mercado, LA disminución del Papel del estado Y el Adelgazamiento de LA Administración Púbica
La economía de mercado y la reforma gerencial
Siguiendo principios propios de la teoría clásica, se plantea que el Estado debe dejar actuar libremente a los mecanismos de mercado y mantener únicamente funciones básicas, como la de regulación, de tal modo que las transacciones de mercado puedan llevarse a cabo plenamente. El Estado ya no funge como actor directamente involucrado en las labores de planificador e impulsor del desarrollo económico. La convicción de que el Estado tenía que mantener un presupuesto equilibrado y ser responsable fiscalmente condujo al desmantelamiento del Estado de bienestar.
Ante la imperante necesidad de resolver una profunda crisis económica y la certeza por parte de un grupo de políticos de que las tendencias
internacionales en materia de política económica representaban una opción viable, México adoptó una primera generación de reformas durante la década de los ochenta. Cabe destacar: 1] las políticas de ajuste; 2] el fortalecimiento de la disciplina fiscal; 3] la apertura externa de los mercados; 4] la privatización de un gran número de industrias previamente en manos del gobierno, y 5] la desregulación. Para ello, la administración pública federal en México fue sometida a la reforma de gerencia pública.
Los cambios en el presupuesto asignado al sector público claramente reflejan la nueva percepción que se tenía del papel del Estado. Así, mientras que en 1982, si bien ya se había iniciado una serie de medidas que disminuían el papel del Estado y consolidaban la fortaleza de los mercados, el gasto en el sector público representaba más de 40% del producto neto bruto.
La Presidencia de De la Madrid (1982-1988), en la que se promovió el desarrollo sustentable y la simplificación administrativa, es un buen caso de análisis para entender la boga de liberalización económica del país. Poco antes de la toma de posesión de De la Madrid, la economía mexicana sufrió una crisis financiera severa. El país ya no contaba con los recursos suficientes para pagar su deuda externa, la cual ascendía a más de 80 000 millones de dólares. La comunidad internacional, alarmada por la moratoria declarada por México, temía que otros países deudores siguieran el ejemplo de éste y dejaran de pagar, lo cual pondría en riesgo el sistema bancario y financiero internacional. Ante tal escenario, el gobierno estadounidense, junto con el Fondo Monetario Internacional, creó un paquete de rescate de la economía mexicana, la cual en los últimos años se había vuelto desmesuradamente dependiente de los ingresos provenientes del petróleo. Sin embargo, dicho rescate tendría un precio y el gobierno de De la Madrid se vio forzado a adoptar medidas de austeridad económica, como el control inflacionario, la disminución de las barreras arancelarias y la reducción de los subsidios del Estado a diferentes sectores industriales y sociales, entre otros. Dichas medidas de austeridad indujeron una recesión económica severa durante el periodo de ajuste. Debido a las crecientes dificultades económicas que estaba experimentado el país, en diciembre de 1987 Miguel de la Madrid convoca a las diferentes partes, incluyendo los obreros, los campesinos y los empresarios, a firmar el Pacto de Solidaridad Económica, por medio del cual diferentes sectores se comprometían a seguir políticas de austeridad que implicarían sacrificios y esfuerzos por parte de todos. La tendencia hacia una economía de mercado se acentúo durante la época en que gobernó Carlos Salinas de Gortari. Algunas de estas transformaciones significativas ocurrieron en el ámbito de las finanzas, tal como sucedió con la desaparición de la Secretaría de Programación y Presupuesto, cuyas funciones se integraron en el marco del quehacer de la Secretaría de Hacienda, y la autonomía del Banco de México, la cual sirvió para enviar un mensaje muy claro del compromiso del gobierno mexicano con la economía de mercado. Esta última decisión legal también implicaba el establecimiento de un candado contra el gasto inflacionario de los gobiernos.
Hacia un acercamiento entre ciudadanos y estado: Transparencia, Moralidad y Rendición de cuentas
El objetivo primordial de las reformas administrativas llevadas a cabo era recobrar la confianza ciudadana en las instituciones administrativas, acortar la marcada distancia entre Estado y sociedad, así como aminorar el escepticismo de los ciudadanos respecto a los órganos de gobierno y estimular de manera más clara los límites de la actividad del Estado. El gobierno de Zedillo le atribuyó particular importancia a la modernización de la administración pública, con miras a fomentar la dignidad y profesionalización de la función pública y a combatir la corrupción y la impunidad prevalecientes en el sector público mexicano. En el contexto de la tarea modernizadora se identifican varios ejes fundamentales. En primera instancia se promovió la descentralización administrativa, así como la profesionalización de los servidores públicos mediante el establecimiento de un servicio profesional de carrera que permitiría aprovechar el capital humano de los servidores públicos adquirido a lo largo de sus años de experiencia. Para alcanzar este objetivo se promovió la actualización tecnológica de los servidores públicos, el establecimiento de un código de ética del servidor público y el compromiso expreso por parte de dichos funcionarios de mejorar el servicio proporcionado a la sociedad. La Presidencia de Vicente Fox, retomó la idea de una administración pública bien definida, organizada y afín a los intereses y necesidades de la población y de las organizaciones sociales, tal como se plantea en el Plan
Nacional de Desarrollo 2001-2006. La Agenda de Buen Gobierno (agb) fue sin lugar a dudas cardinal en el gobierno del presidente Fox. Dicha agenda se llevó a cabo por la Oficina de la Presidencia para la Innovación Gubernamental (oig) —la cual dependía directamente del Ejecutivo. Los planteamientos de la agb pueden resumirse en seis áreas fundamentales: tres que atañen los procesos y tres enfocadas a la mejora de resultados. Primero, se estableció la necesidad de que el gobierno gaste menos, de tal modo que las dependencias logren alcanzar mejores resultados con un presupuesto menor. Segundo, se buscó la mejora en la calidad del gobierno para poder cumplir e incluso superar las expectativas de los ciudadanos. Tercero, se pretendió profesionalizar el gobierno atrayendo y reteniendo a los mejores funcionarios por medio del establecimiento del servicio profesional de carrera en las entidades públicas.
La conclusión a la que se llego fue que a lo largo del tiempo en el país se han enfrentado grandes cambios en el sistema económico todos tienen sus causas y consecuencias y en cada periodo es diferente la organización y la importancia del estado, el modelo de Estado intervencionista aparece a raíz de la crisis mundial del 29 y se consolida en la posguerra, en un periodo en el cual los ciudadanos buscan cierta seguridad mínima y el gobierno tiene que proveer empleo, salud y educación, entre otros. Este modelo se convierte en lo que conocemos como el “Estado de bienestar” y mantuvo su popularidad hasta la década de los ochenta, cuando los cambios en los gobiernos de varios países produjeron un cambio de opinión favorable hacia las fuerzas de mercado y un menos al  Estado. Desde la teoría neoclásica se puede ver la poca participación del estado en cada época cambia algunos economistas piensan que el estado debe intervenir y otros no pero para que un país o sistema funcione bien y organizado alguien debe ser la cabeza por ello el estado es parte primordial de todo y mientras no se maneja bien la economía no tendrá un buen funcionamiento. La economía es un gran sistema que debe ir estructura de manera adecuada para su funcionamiento y si una de sus partes no esta bien toda la economía fracasa y por ello el surgimiento de crisis.

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